La amistad es algo dinámico que me ha atravesado profundamente toda mi vida. Es de seguro una de las cualidades más importantes de la especie humana. Me interesó dedicarle unas letras para dejar claro lo que sé y con mucha fortuna descubrir cosas que no sé. Entonces el título raya lo no ordinario de la amistad ya que si quisiera empezar a escribir sobre la amistad empezaría desde dimensiones heteronormativas. La amistad en hombres por ejemplo y aunque puede que toque uno que otro punto he decidido ir al punto que me causa desequilibrio: la amistad con LA mujer. Y para mí es necesario mencionar que no es lo mismo que la amistad con UNA mujer. Será emocionante, ya veremos.
Entonces pienso que es importante, como decía anteriormente abordar la amistad desde una perspectiva común, incluso que se entienda primero por una perspectiva heteronormativa. La amistad pensada entre hombres ¿cómo se diferencia de la amistad que se tiene entre mujeres? Porque también es necesario que demos una vista a esta dinámica vincular. Sería bueno pensar si existe algún parámetro o parámetros que determinen a la amistad y a las personas que participan en la misma.
Ahora pienso que la amistad hipermoderna entre hombres se basa en una absurda competencia, la dinámica de poder ver en el otro un obstáculo que superar y que solo entra o se adentra en un vínculo amistoso si se permite la derrota. En otras palabras, si el otro me derrota o es mejor que yo en algo entonces nace la admiración y por consiguiente una necesidad de amistad. Pero ¿Debería acabar en amistad una competencia? ¿Qué puede causar? ¿No será que nos apropiamos del otro porque tiene lo que no tenemos? Puede ser que el otro sea una simple herramienta disfrazada de amistad.
Esta cuestión de la rivalidad y la competencia son elementos necesarios en la identificación planteada por Freud; pero no me interesa por ahora profundizar en aquello. Es necesario adentrarnos en el acontecimiento de la amistad. De por sí el acontecimiento es la pérdida de rastros de causa original, es decir hay tantas causas que no se sabe por dónde y qué momento se originó el efecto. La amistad como efecto es algo muy difícil de calcular o debería ser así y es allí donde quiero llegar pero antes se puede dar un recorrido por la amistad como paradigma.
Para acercarnos más la amistad como sentido de vida me guiaré de Laura Bell y Daniela Juárez. Dos filósofas que plantean una filosofía de la amistad. Estas autoras hacen un recorrido por varios filósofos en donde abordan las diferentes perspectivas de amistad. Las autoras después de todo este recorrido determinan que:
La amistad es un tipo de relación afectiva basada en la cooperación, la confianza y la reciprocidad, de naturaleza electiva, voluntaria e igualitaria, y que se caracteriza por la existencia de un cuidado mutuo, un grado relevante de intimidad y de actividades e intereses compartidos. La amistad, desde una perspectiva filosófica, se revela también como una relación fundamental en la configuración y reconfiguración de nuestra identidad y cosmovisión. (pg 24)
Ahora es necesario caminar entre y durante esta definición… La amistad, la pienso hasta cierto punto de dicha definición equivalente tanto en hombres como mujeres. Es decir, quiero acercarme a la amistad con UNA mujer y creo que la dinámica aquí o tal vez lo que se propone es que la amistad con un hombre y UNA mujer gozan de parecidos. Entonces que la amistad goza de dinamismo afectivo tanto con un hombre que con UNA mujer por supuesto que sí. Las relaciones que crean un vínculo amistoso buscan la afectividad. El afecto desde la sensibilidad. Se busca alguien que me permita sensibilizarme.
Pienso a la afectividad como aquello que se permite, que se posibilita, lo que acerca y creo que el afecto produce aquello. Si seguimos en esta misma linea se plantea principios muy pesados en la amistad ya que son el umbral de toda sociedad o masa de gente que se propone caminar juntos a un punto u objetivo. Hablamos de la cooperación, la confianza y la reciprocidad. Es básico estos principios en la amistad y su desarrollo permitirá que la amistad sea mucho más vigorosa. Lo que me parece interesante es que estos principios pueden llegar a pervertirse cuando su fin radica en el utilitarismo. Es decir, coopero para que me me cooperen, confío para que confíen y doy para que me den. Por otro lado, deberíamos cooperar, confiar y dar solo por el bienestar del otro y que aunque se obtenga placer por el bienestar del otro; este placer siempre se encamine a un bienestar mucho más grande, mucho más trascendental, más comunitario. Después tenemos lo que según las autoras le atribuyen a la amistad su esencia. Pues la amista es electiva, voluntaria e igualitaria. Es interesante pesnar que esta esencia es lo que hace conflictiva hasta el infinito a la amistad.
Entonces, según esta esencia, la amistad es un deseo, debe ser un deseo. Las amistades son relaciones interpersonales no impuestas; no determinantes en su inicio. Se es especialmente consciente en la amistad. Se puede decir que se parte de un vacío al que hay que agregar cosas, las normas son consensuadas y se percibe un aire de igualdad con aquel o aquella que se nombra amigo o amiga. Aunque en el fondo no se sea igual. Después de todo la igualdad es un buen chiste al inicio de las relaciones.
Esta igualdad se fortalece con actividades en común; intereses compartidos que dan paso a situaciones que puedan generar intimidad, es decir compartir experiencias personales o ideas particulares sin temor a hacer juzgados al miso tiempo que fortalecen el rasgo de igualdad. Ahora es importante que nos preguntemos ¿Será por eso que las amistades entre hombres y mujeres acaban en noviazgo? ¿Que las amistades entre hombres y mujeres que supieron ser perennes son porque mantuvieron claras sus diferencias? ¿Por qué estas preguntas? Las relaciones amorosas parten muchas veces de la idea de poseer y por lo tanto de dominar. ¿Qué quiero decir?
Todas aquellas relaciones que no busquen dominar o poseer gozan de una larga continuidad. Ya que de por sí hombres y mujeres no son iguales desde el sexo y género; esto provoca una profunda desigualdad que no bastaría resolver con pactos amistosos superficiales. Verdaderamente hay que entender el porqué de las desigualdades para fortalecer el vínculo. La desigualdad; lo extraño, lo externo realmente uno no lo rechaza sino que el fina es buscar poseerlo; es decir absorberlo para poseerlo y controlarlo. El rechazo es para aquellos/as que no pueden controlar lo extraño. ¿Será que el noviazgo también puede ser una derivación de posesión, como consecuencia de amistades que no aprecian la diferencia del uno y del otro? ¿Y la amistad con LA mujer? ¿Qué produce? Es necesario que vayamos armando una perspectiva.
Ahora; es importante abordar lo que el amigo o la amiga puede producir en mí a nivel ontológico. Que el otro influya en uno a un nivel ontológico, es decir a un estado identitario pone a la amistad en una posición muy privilegiada. La cuestión de la predominancia de la amistad como posible modificadora e incluso ingeniera del yo en la persona radica en todo lo que se ha dicho de la misma. Estas características de confianza, cooperación, intimidad y el compartir de actividades similares crea la pragmática suficiente para tomar al otro como eje de identificación. Se llega a un punto tan absurdo de complicidad que se radicaliza que el deseo de uno es el deseo del otro. Pero ¿qué implica esto? Existe un dicho -aquí somos lovers de los dichos- que dice: «¡Dime con quién andas y te diré quién eres!». Referente a este dicho se puede pensar que se presenta con una profunda superficialidad. Diré que aunque se la use erróneamente en muchas cosas variadas al plantear prejuiciosamente el yo de una persona a partir de quien lo rodea, lo cierto es que el yo va mucho más allá de quienes nos rodean. Sin embargo, me parece importante mencionarlo ya que pienso que donde se une el uno, el otro y el sin sentido es donde resida la amistad con LA mujer.
Entonces, por otro lado ocurre que se evite la posibilidad de que se pueda decir algo de mi yo por quienes me rodean. Esto implica que en la amistad se juega un rol importante en la formación de ideal del yo. Los amigos y amigas permiten la formación del carácter. Muchas veces son la guía después de los padres. Pueden ser las nuevas autoridades, las nuevas moralidades. No dejan que se deambule solo o sola por las calles de la adultez y la adolescencia. Que los amigosformen la identidad de uno implica cuidado, respeto y confianza. Pero la manipulación, el uso de las palabras de forma abrupta permiten situaciones desagradables en la amistad. Despues de todo la amistad tambien ubica y desubica al yo.
Ahora, una vez mencionada la importancia de la amistad desde el sentido. Quiero ir hasta donde pueda poner en letras sobre la amistad sin sentido. Espero pueda apoyarme en LA mujer. Pero ¿qué es LA mujer? y ¿por qué he llegado hasta aqui?
Bueno, antes de apoyarme de referencias académicas quiero expresar mi idea de La mujer y por qué me intriga tanto la formación de un lazo con esta. -en caso de que sea posible- Ante todo La mujer es una in-forma de Lacan para ubicar la feminidad y su fuerza de lógica en el sujeto. La mujer es un sin sentido según Lacan. Esta feminidad puede ser vivida por mujeres y por hombres. Esto quiere decir que no toda mujer se ubica como La mujer y el hombre debe hacer artimañas para ubicarse en esta. Es por eso que me parece complejo e interesante hacer vínculo con este lugar; porque pienso haberlo visto en las personas que me rodean y siempre me dejan experiencias, más que agradables o no agradables; si marcables. Por lo tanto aunque se dio una definición de amistad cuyo análisis casi semántico nos lleva a pensar que su esecnia radicada en la libertad y voluntatad -siendo sus puntos mas fuertes- nos puede acerca a La mujer ¿Será que aquí tenemos una vía?
Sí, se tiene una vía, pero es una que realmente no lo es. No hay señales, es oscuro. Es el No-toda. Esta referencia psicoanalítica propone cierta perspectiva singular de ver lo femenino. Causa que nos ayudaría a entender la amistad con LA mujer; es decir la amistad con la No-toda. Según Lacan «El ser No-toda en la función fálica no quiere decir que no esté del todo. No es verdad que no esté del todo. Está de lleno allí, pero hay algo más». (Lacan, 1981, p. 90). En relación a la amistad la amistad tal como proponen Bell y Juárez sería un armado de lo esperable. La voluntad propia y la libertad son simples tickets que se pueden tomar como no. Cumplen su papel fálico como lo demandante a esperar. La amistad es eso que está de lleno allí; según nos guiaríamos con Lacan.
Entonces ¿dónde interviene o aparece lo femenino en la amistad? Porque precisamente la amistad con LA mujer nos lanza a lo femenino como un más allá de lo interpretable. Es ese «algo más». ¿Podré definir ese algo más dentro de la amistad? No lo sé. Lo femenino rompe la lógica de las relaciones tal y como la conocemos. No sé en qué tiempo y en qué espacio se lo puede localizar.
Bueno sí, pero en espacios cotidianos LA mujer no existe. Lo femenino no existe. Me acerco a al idea de que en mi intento de querer entender la amistad con La mujer me es imperativo pensat que no es necesario una mujer sino también hombres porque la cuestión de lo femenino, del No-todo es algo que nos atraviesa a todos en algún momento.
Para concluir pienso que la amistad desde las lógicas cotidianas hipermodernas ya es una cosa rara y difícil de mantener. Según las filósofas; siguiendo aquel concepto abordado anteriormente y ponerlo en practica ayudaría a las personas a relacionarse de una forma serena, tranquila y sin tantos meollos sin sentido. Pero completamente alejado de la amistad No-toda, aquello que de por sí incita al conflicto de entender lo que el otro nos provoca más allá de lo que nosotros mismos nos conocemos. Ahí hay algo más.
Bibliografía
Belli, Juarez,. (2023). Filosofia de la amistad. Ciudad Autonokma de Buenos Aires: Taurus.
Lacan J., (1981). Seminario XX, Aun. España: Paidos.




