Napo, ¿donde estás?
Napo, no te vi.
Napo, no llegué.
Napo, ¿estás aquí?
Napo, ya voy!
Napo, ¿quien eres?
Napo, ¿quién soy ahora que no estás?
Napo, intento sobrevivir con las letras!
Napo, ¡ayúdame!
Napo, ¡acariciame!
Napo, ¡corrígeme!
Napo, ¡llévame!
Napo, ¡llámame!
Napo! Ven pronto que sin ti no sé quién soy ahora.
Napo, ¿donde te fuiste?
Napo, ¿no volverás?
Napo, ¡ven por favor!
Napo, no te veo.
Napo, quiero verte otra vez, una última vez. No llegue, no pude, quise, no pude, la vida no me dejó.
Napo, no siento tu ausencia, pero te extraño. No entiendo.
Ay Napo, cuantas veces no viajaste por donde estoy viajando ahora mismo.
Napo, dime, ¿qué tanto viste en tu vida?
Napo, me da consuelo saber que veo lo que viste.
Napo, es difícil hacerme con el consuelo.
Napo, ¿dónde te fuiste?
Llegué napo y ya te fuiste.
Napo, llegué y ya no estabas, de verdad te fuiste. No llegué, jamás había llegado.
Napo, veo cómo estás, no te mueves. ¿Por qué no te mueves? Lo sé, no quiero saberlo.
Napo, te llevan, la burocracia de la vida se apodera de tu cuerpo sin vida.
Napo, salí caminar. En la mini ciudad, cuasi pueblo y me hago con el detestable saber que ahora si se siente tu ausencia. Montalvo refleja que ya no le perteneces. Está oscuro, silencioso, tenebroso, persecutorio, óyeme Napo, es una vida sin ti.
Napo, es una pena que Montalvo ya no sentirá tus pisadas.
Napo, ya amaneció, es otro día, que injusto pero lo justo es que el cielo no se siente igual. Es para no olvidarte.
Napo, lo único vivo que me llevo de ti es tu voz. Estás vivo cada vez que la oigo.
Napo… mi consuelo fue una ciudad sin luz. Ahora que sé que de verdad no estás acá, la vida tiene un color que desconozco, no es triste ni alegre, solamente no lo conozco. Parece que te llevaste algo contigo. Te extraño.
Nada pretendo con este escrito, solo el desanudar de mi garganta.




